EXPOSICIÓN DE MOTIVOS
En diciembre de 2024, tras años de incertidumbre y de vaivenes, el Ayuntamiento de Santander y el Ministerio para la Transición Ecológica acordaron el derribo del balneario de La Horadada, situado en la playa de Los Peligros. Un edificio emblemático de nuestra ciudad que lleva más de dos décadas cerrado y presenta un evidente deterioro como consecuencia de la desidia de esta administración. Un edificio que goza de un nivel 2 de protección dentro del Plan Especial de Protección del conjunto histórico-artístico de El Sardinero. Sin embargo, y a pesar de dicha protección, se ha decidido proceder a su descatalogación para permitir su demolición en una decisión que supone una nueva agresión a nuestro patrimonio histórico y cultural. El compromiso adquirido por nuestra alcaldesa fue el de tramitar con el Gobierno de Cantabria dicho cambio y, a partir de entonces, Transición Ecológica asumiría el derribo. Es decir, desproteger un bien protegido para poder derribarlo. Un hecho muy ilustrativo de cómo Santander protege su patrimonio. El acuerdo entre ambas administraciones, que se rubricó hace unos días con la famosa foto de Gema Igual en Madrid, también engloba la construcción del segundo espigón, aquel del que renegó la alcaldesa en el año 2019 para poder acceder a la Alcaldía de la mano de Ciudadanos; la cesión del edificio Rema y los tres rompeolas del Hotel Chiqui, ambas cuestiones reclamadas por los regionalistas desde hace años, incluyendo varias iniciativas en este mismo pleno.
Hemos de recordar como en 2022 fuimos testigos del inicio de la destrucción material de este edificio, una actuación paradójicamente paralizada por este Ayuntamiento ya que no contaba con la licencia necesaria para llevar a cabo estas obras y que desembocó en la cesión de este inmueble al Ayuntamiento, algo que la alcaldesa se negó a aceptar.
Pero la historia de La Horadada y su derribo no acaba aquí, sino que dio el salto a Madrid y en el año 2023 el Congreso de los Diputados aprobó una iniciativa de nuestro Partido para rehabilitar varios edificios públicos de Santander, concretamente el Rema y La Horadada. La propuesta, que contó con el apoyo del PP, instaba al Gobierno a realizar un inventario de edificios públicos en desuso dentro del dominio público terrestre de Santander para declararlos objetos de protección. Además, pedía definir criterios culturales, patrimoniales y de utilidad social para conservar estos inmuebles y acordar planes de rehabilitación junto con las administraciones públicas implicadas. El objetivo era mantener estos edificios en condiciones adecuadas de seguridad, salubridad y que sean compatibles con la protección medioambiental y el cambio climático.
Porque aquí no estamos hablando de un edificio cualquiera, hablamos del edificio que acogió la primera escuela de windsurf del norte de España en los años 60, lo que entronca directamente con el otro lado de la bahía donde, en Somo, encontramos la primera escuela de surf de España. Así, durante más de 50 años, este edificio ha acogido distintas actividades: servicios de hostelería, vestuarios, alquiler de tablas y windsurf… Sin embargo, hemos llegado a este punto tras más de diez años de incertidumbre y de la constante amenaza de derribo. Porque ahora el estado de abandono y deterioro del edificio ofrece una imagen lamentable a quienes nos visitan, afectando a la percepción de nuestra ciudad como un destino turístico de calidad.
Los regionalistas de Santander creemos firmemente que la restauración de La Horadada contribuirá significativamente a mejorar la imagen de la ciudad, al tiempo que reforzará nuestro compromiso con la conservación del patrimonio histórico y la práctica deportiva. La Horadada puede y debe ser rehabilitada como un centro para deportes náuticos como el remo, kitesurf, windsurf o piragüismo, combinando su valor histórico con una utilidad pública que beneficiase a toda la ciudad.
Esta necesidad cobra más fuerza todavía después de que hace escasos días deportistas de Santander alzasen la voz por el riesgo de quedarse sin el último acceso para actividades náutico pesqueras en nuestra bahía. La urgencia de contar con un espacio adaptado para la práctica de estas actividades es palpable, y La Horadada podría ser la ubicación perfecta para garantizar este derecho y fomentar la dinamización deportiva y social en la ciudad del entorno de la playa y de toda esa zona de la ciudad.
Conforme lo anteriormente expuesto, el Grupo Municipal Regionalista propone la siguiente
PROPUESTA DE ACUERDO
- El Pleno insta al Equipo de gobierno a llevar a cabo las acciones pertinentes para la
paralización del derribo del edificio de La Horadada. - Instar a la Demarcación de Costas para que las cantidades destinadas a sufragar el coste
del derribo se destinen a su adecuación conforme la Ley de Costas y el planeamiento en
vigor, respetando al máximo la idiosincrasia del edificio. - Encargar un estudio de viabilidad técnico-económico para llevar a cabo una concesión
vinculada a usos autorizables por Costas, vinculados principalmente a hostelería,
actividades náutico-pesqueras y servicios a los usuarios de las playas.

