EXPOSICIÓN DE MOTIVOS

La protección de los derechos de las personas mayores no es sólo una cuestión ética, sino que también es una inversión en el bienestar general y el progreso de la sociedad en su conjunto. En Santander, más del 20% de la población corresponde a personas mayores de 65 años, debiendo fomentarse su participación en la vida pública y su incorporación activa en todos los ámbitos de la vida social.

Porque nuestros mayores son la voz de la experiencia transgeneracional y la memoria colectiva, y proteger y fomentar sus derechos es una necesidad imperiosa de los poderes públicos. Más aún en la sociedad actual, caracterizada por el constante aumento de la esperanza de vida, una circunstancia que plantea nuevos desafíos y responsabilidades para asegurar la calidad de vida de las personas mayores y adaptar las acciones de gobierno a sus necesidades específicas.

Los regionalistas de Santander consideramos que resulta imperativo para la sociedad que los gobiernos promuevan activamente políticas y prácticas que garanticen la plena participación y la igualdad de oportunidades para las personas con discapacidad. Proteger sus derechos no solo es un acto ético, sino también un paso fundamental hacia la construcción de una ciudad más justa, inclusiva y respetuosa con la dignidad de cada individuo.

En este contexto, las políticas del Ayuntamiento de Santander deben ir de la mano de las entidades y asociaciones que mejor conocen esta situación para favorecer y fomentar su participación y evitar situaciones de vulnerabilidad, pasando así de una visión puramente asistencial a otra en la que la integración y la igualdad de oportunidades cobre mayor protagonismo.

Por ello, la constitución del Consejo de Mayores de Santander en abril de 2023 supuso un gran avance en la política municipal. Sin embargo, no hemos vuelto a saber nada más de este órgano tras aquella primera reunión en la que se fijó una periodicidad cuatrimestral y en la que también se anunció la elaboración del Plan Estratégico de Personas Mayores en el que se incluirá un Plan contra la Soledad no Deseada y el Aislamiento de los Mayores.

La soledad no deseada es un sentimiento angustioso que acompaña a la percepción de que las necesidades sociales de las personas no están siendo satisfechas por la cantidad o, especialmente, la calidad de las relaciones sociales, así como una experiencia social universal que refleja nuestra profunda necesidad humana de conectarnos unos con otros y el papel fundamental que tienen las relaciones sociales y emocionales para la buena salud y el bienestar humanos. Además, es un importante problema de salud pública mundial que afecta a personas de todas las culturas y edades, y se prevé que su prevalencia aumente a niveles epidémicos en el futuro.

Según la OMS, “el aislamiento social y la soledad están extendidos, se estima que 1 de cada 4 personas mayores experimenta aislamiento social y entre el 5% y el 15% de los adolescentes experimentan soledad. Las investigaciones evidencian que la soledad y el aislamiento social tienen un fuerte impacto en la salud física, mental, la calidad de vida y la longevidad y su efecto sobre la mortalidad es comparable al de factores de riesgo bien conocidos, como el tabaquismo, la obesidad y la inactividad física. En la vejez, aumentan los riesgos de enfermedades cardiovasculares, ictus, diabetes, deterioro cognitivo, demencia, depresión, ansiedad y suicidio. También se acortan vidas y reducen la calidad de vida. Los eventos vitales perturbadores (como la jubilación, la pérdida de un cónyuge, hijo, pareja o amigos, la migración, y la discapacidad, la pérdida de movilidad o la dependencia), que tienen más probabilidades de afectar a las personas mayores, las ponen en especial riesgo”.

Como ya denunciamos en el Pleno del pasado mes de diciembre y venimos haciendo en los últimos meses, la falta de convocatoria de los órganos reglados para la participación en el Ayuntamiento de entidades sociales y colectivos es una tónica general. La impresión es que estos consejos se convocan normalmente por denuncia de la oposición y no por cumplimiento ordinario de sus propios reglamentos. Sin embargo, la falta de convocatoria no se queda sólo ahí, sino que tiene efectos negativos en las políticas de los diferentes colectivos y, en este caso concreto, vemos como el Consejo Municipal de Personas Mayores no ha celebrado ni una sola reunión en nueve meses y que tampoco se ha renovado su composición tras el inicio de la actual legislatura.

Tampoco sabemos qué pasos se han dado en la elaboración del I Plan Estratégico de Personas Mayores que días antes de las elecciones volvía a prometer la alcaldesa, una circunstancia sorprendente teniendo en cuenta que ella misma señaló que este colectivo era un “objetivo prioritario” una vez fuese reelegida y el plan “una de las medidas más importantes del programa electoral”.

Por todo lo expuesto, y teniendo en cuenta la buena disposición del equipo de Gobierno durante el último Pleno ordinario, cuando desde este Grupo Municipal se instó a convocar y renovar el Consejo de Autonomía Personal, los regionalistas de Santander proponemos la siguiente:

PROPUESTA DE RESOLUCIÓN

  • Se proceda a la convocatoria y renovación del Consejo Municipal de Personas Mayores en el primer trimestre de 2024, tras su constitución el día 3 de abril de 2023 en el Palacio de la Magdalena.
  • Que en la primera reunión del Consejo Municipal de Personas Mayores se informe:
  • Del estado en el que se encuentra la redacción del I Plan Estratégico de Personas Mayores en el que se incluya un Plan contra la Soledad No Deseada, para lo que fue contratada una empresa consultora.
  • Del avance de las acciones anunciadas el día de su constitución como la licitación de la residencia de Primero de Mayo, el programa de vivienda compartida, un programa de digitalización, el servicio de lavandería a domicilio y otros programas de ocio.