Los quioscos han formado durante décadas parte del paisaje urbano y comercial de Santander. Han sido puntos de encuentro y espacios de servicio público en muchos barrios de la ciudad, contribuyendo a dinamizar la vida social y económica de su entorno. Espacios pequeños pero cargados de vida que ofrecían prensa, flores, dulces o pequeños servicios y que han formado parte de la vida cotidiana de generaciones de vecinos y daban identidad a muchas esquinas y plazas de nuestra ciudad. Sin embargo, desde hace varios años estos establecimientos han ido quedando progresivamente en desuso y cerrando sus ventanillas, propiciando su abandono y vandalización.

Pero el deterioro de estas estructuras no solo afecta a la imagen de la ciudad, sino que plantea problemas de accesibilidad y convivencia en el espacio público. En algunos casos, los quioscos invaden aceras estrechas o se encuentran junto a zonas claves de paso para los peatones, lo que genera molestias a las personas con movilidad reducida y dificulta el tránsito general de vecinos, especialmente en zonas con una población envejecida.

La prolongada inacción de la administración municipal en este asunto es especialmente preocupante: no existen datos públicos actualizados sobre la situación jurídica de estos espacios, ni información sobre las concesiones caducadas o vigentes, ni sobre si se prevé alguna actuación para su recuperación o sustitución.

La falta de mantenimiento, la acumulación de suciedad, los cristales rotos, los grafitis y la degradación de las estructuras no solo dañan la imagen urbana, sino que transmiten un mensaje de abandono institucional. Así, resulta difícil comprender que el Ayuntamiento, propietario en la mayoría de los casos de estas instalaciones, haya permitido su deterioro sin haber puesto en marcha un plan de limpieza, retirada o reaprovechamiento.

La ausencia de una estrategia definitiva por parte del equipo de gobierno representa una oportunidad perdida para el impulso del comercio de proximidad, la creación de empleo y la dinamización social de los barrios. Y es que los quioscos —por su tamaño, ubicación y carácter público— cuentan con un enorme potencial para la reactivación de los espacios urbanos y la promoción de nuevos usos. Podrían reabrirse como microcomercios, puntos de información turística, espacios de lectura o intercambio de libros, puestos de productos locales, pequeñas cafeterías o proyectos gestionados por asociaciones vecinales o de inserción laboral.

La reactivación de estos espacios no solo beneficiaría al tejido comercial de la ciudad, sino también a los vecinos de los barrios donde se ubican. Muchos de ellos son barrios con población envejecida, donde la presencia de un punto de encuentro o un pequeño servicio supone un elemento de cohesión y dinamismo social. Además, la adecuación o retirada de los quioscos degradados mejoraría la accesibilidad y la limpieza, especialmente en aceras estrechas y entornos con alta movilidad peatonal.

En definitiva, se trata de impulsar la regeneración urbanos de espacios degradados y dar nuevo valor al patrimonio público desaprovechado, favorecer la movilidad peatonal y reactivar la economía de proximidad, apostando por una ciudad más limpia, accesible y viva.

Por todo lo expuesto, el Grupo Municipal Regionalista presenta al Pleno del Ayuntamiento de Santander la siguiente

PROPUESTA DE ACUERDO:

  1. Elaborar un estudio detallado sobre la situación actual de todos los quioscos sin actividad ubicados en la vía pública, que incluya su estado estructural, situación jurídica, titularidad y posibles condiciones de concesión.
  2. Proceder a la retirada de todos aquellos quioscos que el estudio determine que no pueden recuperarse o que obstaculicen el paso de peatones y la accesibilidad universal.
  3. Promover un plan de reapertura y puesta en valor de los quioscos públicos o privados que resulten aptos, impulsando su reutilización con nuevas actividades de interés público, cultural o comercial que contribuyan a dinamizar la economía local y fortalecer la vida de barrio.