EXPOSICIÓN DE MOTIVOS

Los Jardines de Piquío son, sin duda, uno de los espacios más emblemáticos y simbólicos de Santander. Un lugar cargado de historia, de memoria colectiva y de valor paisajístico, que forma parte de la identidad de esta ciudad y del corazón del Sardinero. Por ello, cualquier intervención en este entorno debería haberse planificado con el máximo rigor técnico, transparencia y sensibilidad patrimonial. Sin embargo, la gestión municipal de este proyecto ha estado marcada por improvisación, falta de previsión y ausencia de información pública.

Las obras se adjudicaron en 2024 con un plazo de ejecución de nueve meses, pero a día de hoy —más de un año después— siguen sin finalizar, tras una sucesión de retrasos, prórrogas, paralizaciones y silencios que el Ayuntamiento ni ha explicado con claridad ni ha justificado con transparencia. Primero se anunció una prórroga de dos meses por la aparición de raíces centenarias —algo previsible en un jardín histórico—; después, se suspendieron las obras durante todo el verano de 2025, alegando que se trataba de una zona de “alta afluencia turística”. Es decir, el propio Ayuntamiento detiene una obra pública porque no supo programarla para compatibilizarla con el calendario estival. Una falta de planificación difícil de entender en un proyecto tan simbólico y con tanto impacto visual y ciudadano. Tampoco se han ofrecido datos claros sobre el coste final del contrato, las modificaciones aprobadas, ni si la empresa adjudicataria ha recibido ampliaciones de presupuesto o plazos.

La información disponible en el portal de transparencia municipal está desactualizada, y los vecinos —así como los grupos de la oposición— desconocemos a día de hoy el verdadero alcance del proyecto, cuándo se reanudarán exactamente los trabajos, esta misma semana se ha vuelto a dar una nueva fecha, inicialmente se iban a reanudar en octubre, ahora se dice que el 3 de noviembre, y también se desconoce cuándo podrán reabrirse los jardines al público.

A esta situación se suma ahora una nueva preocupación: la aparición del picudo rojo en las palmeras del entorno de Piquío. Una plaga peligrosa que, si no se aborda con rapidez y medios adecuados, puede suponer la pérdida irreversible de ejemplares centenarios. La presencia del picudo rojo no es nueva en Cantabria, y ya debería haberse previsto un protocolo de vigilancia y tratamiento preventivo. No basta con reaccionar cuando el problema ya se ha extendido.

Por todo ello, traemos este asunto al Pleno para exigir información, responsabilidad y planificación porque los Jardines de Piquío no pueden convertirse en otro ejemplo de gestión descoordinada, falta de previsión y deterioro del espacio público en nuestra ciudad. Y porque los santanderinos merecen saber qué está pasando, cuánto va a costar y cuándo van a recuperar uno de sus rincones más queridos.

Por todos estos motivos, solicitamos que se dé respuesta a las siguientes

PREGUNTAS:

  1. ¿Cuál es el grado real de ejecución de las obras de remodelación de los Jardines de Piquío a fecha de hoy y qué trabajos concretos restan por completar?
  2. ¿Qué informes técnicos y/o jurídicos justifican primero la prórroga acordada, y después la suspensión temporal de las obras durante el verano y por qué no se planificó adecuadamente para evitar un parón en plena temporada turística?
  3. ¿Qué medidas de seguridad, mantenimiento y vigilancia se han adoptado durante este periodo de paralización para proteger el recinto, el arbolado y el mobiliario urbano?
  4. ¿En qué fecha exacta está prevista la reanudación efectiva de las obras y cuál es el calendario actualizado de ejecución?
  5. ¿Cuál es la nueva fecha de finalización prevista?
  6. ¿Se ha aprobado o solicitado alguna modificación del contrato inicial con la empresa adjudicataria, y cuál sería el impacto en cuanto al diseño del proyecto original y el coste económico de dicha modificación?
  7. ¿Qué conclusiones arroja el informe técnico que justificó la prórroga de las obras por la existencia de raíces centenarias, y qué medidas concretas se están aplicando para garantizar la preservación del arbolado original?
  8. ¿Se está realizando un seguimiento ambiental o fitosanitario del entorno durante la obra para asegurar que no se pierdan especies ni se degrade el valor ecológico de los jardines?
  9. ¿Desde cuándo tiene constancia el Ayuntamiento de la presencia del picudo rojo en las palmeras de los Jardines de Piquío?
  10. ¿Qué actuaciones concretas se han llevado a cabo para controlar y erradicar esta plaga, y con qué presupuesto y empresa especializada se están realizando los tratamientos?
  11. ¿Está garantizado que el brote está controlado y que no existe riesgo de propagación a otras zonas del Sardinero o de la ciudad?
  12. ¿Se ha previsto la sustitución de ejemplares afectados o irrecuperables?
  13. ¿Por qué no se ha actualizado la información del expediente de ejecución de las obras en el portal de transparencia, ni se ha informado en comisión a los grupos de la oposición de las causas de los retrasos y modificaciones?
  14. ¿Qué medidas piensa adoptar el Ayuntamiento para evitar que se repita una gestión tan deficiente en otros proyectos urbanos de relevancia patrimonial?
  15. Dado que las obras de Piquío acumulan varios meses de retraso, una suspensión temporal no prevista, una prórroga por falta de planificación y una plaga que afecta a su arbolado, ¿asume la alcaldesa su responsabilidad política por la falta de previsión, seguimiento y transparencia en la ejecución de uno de los proyectos más emblemáticos de la ciudad de Santander?