El Molino de Aldama de Monte es un antiguo molino de mareas construido en 1795 por Sebastián de Aldama para moler cereal aprovechando la ría de San Pedro del Mar, en el barrio de La Maruca. Surgió en la segunda mitad del siglo XVIII, aprovechando la expansión económica de la ciudad y la bonanza impulsada por la liberación del comercio con América y la mejora de comunicaciones, que facilitaron la exportación de harinas castellanas hacia ultramar. El molino contó con siete ruedas y disponía de una serie de dependencias destinadas a cuadras, gallineros y taller de elaboración de galletas destinadas a las tripulaciones que atracaban en los puertos próximos.
Su presa garantizaba un caudal constante incluso en pleamares muertas, permitiendo moler una fanega por hora por rueda. Durante la pleamar, el agua del mar entraba por compuertas abiertas en un dique o presa, llenando un estanque o depósito detrás del molino. Cuando llegaba la bajamar, las compuertas se cerraban automáticamente por la presión del agua almacenada y el agua se liberaba a través de canales que golpeaban las palas de ruedas hidráulicas horizontales sumergidas, haciendo girar un eje vertical que transmitía el movimiento a las piedras de moler arriba. Los granos, como trigo o maíz, caían de una tolva a las piedras: la inferior fija (solera) y la superior giratoria (volandera), que se regulaba con una llave para harina fina o gruesa.
Durante la Guerra de la Independencia mantuvo una actividad clave, pero a finales del siglo XIX el molino entró en decadencia por la pérdida de colonias españolas y el auge de la Revolución Industrial, que desplazó estos sistemas hidráulicos preindustriales. La estructura fue abandonándose progresivamente hasta llegar a su estado actual en el que perduran restos como un puente peatonal sobre la ría, un muro de cierre y la casa de molienda, que fue reconvertida en vivero de marisco.
El Molino de Aldama forma parte del patrimonio etnográfico del litoral de la ciudad y se integra en un entorno privilegiado que servía como puerto refugio natural durante las galernas cantábricas, como la trágica del 20 de abril de 1878, conocida como ‘del Sábado de Gloria’, que provocó la muerte de cientos de pescadores de Santander, Laredo y Santoña, y como enclave defensivo protegido por la batería de San Pedro del Mar y el Castillo de Corbanera. De hecho, todavía pueden vestigios de piedra y barcos varados frente al molino.
Sin embargo, actualmente este espacio necesita ser dignificado y puesto en valor para que tantos vecinos como visitantes conozcan este capítulo de la historia de la ciudad y se fomente la accesibilidad al patrimonio natural e histórico de La Maruca y su vinculación con el mar, creando un recorrido cultural y educativo en toda la zona.
Por todo lo anterior, presentamos el siguiente
RUEGO
- Instalar paneles informativos que recojan la historia y relevancia del Molino de Aldama y todo su entorno como un puerto refugio para las embarcaciones y un enclave defensivo.
- Colocar iluminación, papeleras, bancos y mobiliario urbano que dignifique la zona y cree un recorrido cultural y educativo de toda la zona de La Maruca.

